[Historia Verídica]. Por Pedro Alejandro Lava Socorro.
Etz Yadid, su nombre, un poderoso árbol, cuyo follaje y fortaleza brindaban paz y seguridad a todos los que bajo él se abrigaban, y donde se compartía, junto con las aves del cielo los cánticos de alegría.
Etz Yadid supero muchas pruebas, intentos de envenenamiento, de tala, de la envidia que corroía a los malvados que no podían apreciar su hermosura, sin embargo, mi amigo tenia una debilidad, una de sus portentosas raíces estaba soportada contra un muro.
Cuando se fracturó y partió el muro, debido a su gran peso, el majestuoso Árbol simplemente se desplomó, arrasando con los árboles mas pequeños que habían a su alrededor.
Muchas veces, tendemos a crecer soportados en nuestros familiares, en nuestros amigos, en nuestras empresas que sirven como muro, propensos a sofocarlos a quebrarlos, y esto es incorrecto, y peligroso como podemos apreciar de la historia de Etz Yadid.
Lo sano, lo bueno, es crecer independientemente mirando hacia el Cielo !, que todas nuestras raíces se expandan en armonioso equilibrio, sin muro en el cual soportarnos, ni del cual abusar, y de esta manera evitar el dolor de perder a unos amigos, a unas amigas en la plenitud de su vida.
Feliz día de la amistad.
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