Nuestras pasiones no pueden ser excitadas directamente ni suprimidas por la acción de nuestra voluntad, pero pueden serlo indirectamente mediante la representacion de las cosas que tienen costumbre de ser unidas a las pasiones que queremos tener, y que son contrarias a las que queremos rechazar.
De manera que, para excitar en si mismo el atrevimiento y desterrar el miedo, no basta tener voluntad de ello, sino que hay que dedicarse a examinar las razones, los objetos o los ejemplos que persuaden de que el peligro es grande, de que hay siempre mas seguridad en la defensa que en la huida; de que se tendrá la gloria y la alegría de haber vencido, mientras que no se puede esperar mas que pesar y vergüenza de haber huido, y cosas semejantes.
Por el éxito de estos combates puede cada cual conocer la fuerza o la debilidad de su alma; pues aquellos en quienes la voluntad puede por propio impulso vencer mas facilmente las pasiones y detener los movimientos del cuerpo que las acompañan tienen sin duda las almas mas fuertes; pero algunos no pueden probar su fuerza, porque no hacen nunca combatir su voluntad con las armas de esta, sino solamente con las que le proporcionan algunas pasiones para combatir a otras. Lo que yo llamo sus armas son juicios firmes y determinados referentes al conocimiento del bien y del mal, con arreglo a los cuales la voluntad ha decidido conducir las acciones de su vida.
Rene Descartes.
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